¿Cómo actuar cuando los niños no respetan las reglas o acuerdos de casa?

Esta sin duda alguna resulta ser una de las preguntas que más ronda el pensamiento de los padres, cuidadores y de todas las personas que convivimos con los niños en el día a día, porque sugiere en su respuesta una verdad reveladora que hace más tolerable la convivencia y las experiencias que acontecen en el núcleo familiar.

Para hablar sobre respeto por las reglas o acuerdos y sobre cómo debemos actuar cuando exista un incumplimiento de estos, es importante analizar cómo se han estructurado nuestras dinámicas familiares y los significados que hemos construido alrededor de los patrones comportamentales o exigencias sociales que deben o no cumplir los niños. Es por esta razón que debemos entender la familia como “sistemas sociales, dinámicos que cuentan con leyes, componentes y reglas estructuradas” (Bradshaw, 2005), con esta definición el autor nos invita a interiorizar un concepto de familia distinto, en donde los procesos de instalación de reglas y acuerdos acontecen cuando asumimos la familia como un escenario de formación, en donde se establecen canales de comunicaciones que permiten la interrelación con cada uno de su miembros, en donde son tenidas en cuenta sus expectativas, deseos y preocupaciones y se fortalecen canales de reconocimiento del otro, como parte esencial de una dinámica familiar. Basados en estas definiciones, la dinámica familiar constituye esa manera como las familias se organizan, establecen vínculos, generan contactos, establecen principio y procesos que las hacen única, desarrollando la esencia y las características distintivas entre estas.

El poder transformador de las familias y el desarrollo psicosocial de los niños.

Sin lugar a duda esta situación crítica ocasionada por la pandemia del virus SARS- COV- 2, ha obligado a toda la humanidad a reestructurar sus dinámicas familiares en todos los aspectos, pero no ha eximido a la familia de su rol como institución social que posibilita el aprendizaje y desarrollo de los niños, por eso es tan importante apostarle al desarrollo psicosocial al interior de los hogares. Cuando nos encontramos en una situación de incumplimiento de reglas o acuerdos, lo primero que pensamos es en las consecuencias que han de venir por la falta, pero nos olvidamos por completo de entender las razones que llevaron al niño a incumplirlos. Cuando los niños empiezan a relacionarse con nosotros desde una posición desafiante, debemos estar alerta porque nos están proponiendo un cambio en los canales de comunicación y los patrones de relacionamiento que hemos establecido con anterioridad.

Estas manifestaciones de comportamientos erráticos no son más que una comunicación clara de sentimientos de angustia, temor, frustración y una poca comprensión de las situaciones y reglas que quizá se han impuesto dentro de la dinámica familiar. En aeioTU creemos enérgicamente en los procesos de comunicación asertiva, por lo tanto, promovemos a través de las experiencias pedagógicas el establecimiento de acuerdos al interior de las familias, ya se convierten en una herramienta poderosa para reconocer y validar las ideas, emociones y pensamientos de todas y cada uno de los integrantes de la familia, así como también, trazar metas y propósitos individuales y colectivo.

La disciplina positiva como un aliciente ante los incumplimientos de los acuerdos en el hogar.

A lo largo de los años se ha creado una rara idea de que los niños deben obedecer las órdenes y reglas que los adultos imponen, restándole cualquier posibilidad de ser analíticos, cuestionadores críticos y autónomos; por esta razón en aeioTU promovemos la disciplina positiva como un medio para que las familias se relacionen con los niños de un manera distinta, entendiendo el porqué de las cosas que hacen y cambiando las ideas erróneas de los adultos frente al comportamiento, la manera de educar a los niños y el desarrollo de habilidades y competencias para la vida de los niños.

Cuando se incumplen acuerdos en el hogar, la disciplina positiva sugiere no recurrir a acciones negativas para promover el aprendizaje de los niños, sino por el contrario, enfocarse en construir relaciones que permitan tomar decisiones y resolver problemas teniendo en cuenta los pensamientos y emociones de todos los integrantes de la familia, haciendo uso del equilibrio entre la firmeza, el respeto y la empatía.

El periodo de confinamiento ha generado sentimientos de angustia, temores y ansiedad generalizada en los niños, lo cual los hace más irritables y propensos a incumplir las reglas o acuerdos que habíamos construido anteriormente. Cuando esta situación suceda, es importante tener en cuenta:

  • No reaccionar de manera reactiva: esto indica evocar la tranquilidad y tomarnos el espacio para analizar y pensar la situación desde otra perspectiva a la que sugiere el enojo del momento.
  • Promover el diálogo: es importante que desde la comunicación asertiva nos acerquemos a la situación y escuchemos con atención las razones que manifiestan los niños en relación con el incumplimiento de los acuerdos.
  • Validar las emociones del niño: hacerlo sentir comprendido, respaldado y tenido en cuenta, aun cuando se haya cometido un incumplimiento de los acuerdos.
  • Ayudar al niño a pensar críticamente: realizar preguntas que eleven la capacidad de los niños para comprender la situación y sus consecuencias, por ejemplo, ¿Cómo crees afecta a toda la familia el hecho que incumplieras el acuerdo? ¿Qué vas a hacer para repararlo?
  • Promover la responsabilidad y empatía: es importante que el niño entienda que el incumplir los acuerdos tiene un impacto negativo en las demás personas, quebrantan la confianza y las relaciones, pero también, que existen los actos reparadores y los afrontamientos sanos.
  • Revisar los acuerdos: cuando un proceso que involucra varias partes falla es importante considerar el todo de la situación, esto implica entender el acuerdo, las condiciones en las que se establecieron, los beneficios y perjuicios que contiene el acuerdo y como podría ajustarse mejor a las dinámicas familiares.
  • Plantear oportunidades de mejora: mostrar a los niños el incumplimiento de los acuerdos como una oportunidad para comprender mejor las situaciones, desarrollar recursos de afrontamiento y no reincidir en la falta.
  • Finalmente nos queda por reconocer que la familia en su poder transformador crea unos mecanismos que favorecen la convivencia y fortalecen el comportamiento empático hacia los demás, invitando a los niños, a ser más participativos en la toma de decisiones, en la solución de conflictos y la regulación de sus emociones.

    Conoce más sobre este importante tema y se parte de mi aeioTU escribiéndoles al mlamaya@aeiotu.org

     

    Especial para Los Mejores Jardines
    Por: Jaime Valencia de la Espriella
    Psicólogo aeioTU

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